La narrativa que dominó 2023-2025, según la cual la IA impulsaría a todo el software, está encontrando un contrapunto más duro en 2026: la IA no solo mejora productos, también abarata la creación de software y amenaza con convertir parte del SaaS en una mercancía (commodity).
En ese contexto, un gestor de alto perfil, Nick Evans (Polar Capital), ha endurecido su postura hasta recomendar una infraponderación clara del sector, advirtiendo que gran parte del software de aplicaciones enfrenta un riesgo existencial en la era de la IA.
Según Bloomberg, el argumento central de Evans es que las herramientas de programación asistida por IA pueden replicar una porción creciente del software existente, reduciendo las barreras de entrada y presionando el poder de fijación de precios de muchos proveedores, especialmente en categorías donde el producto es fácil de sustituir y el costo de cambiar de proveedor es bajo.
En paralelo, Yahoo Finance reporta que su fondo global de tecnología (en torno a US$12.000 millones) ha venido recortando exposición a software en medio de la corrección del segmento.
El mensaje de alerta no viene solo desde los gestores. Sridhar Ramaswamy, CEO de Snowflake, lo expresó en términos estratégicos: los gigantes del software corren el riesgo de terminar como tuberías de datos, es decir, infraestructura pasiva, mientras el valor y la relación con el usuario final migra hacia agentes y modelos dominantes de IA. La idea es potente: si el usuario interactúa con un agente transversal, y no con cada aplicación, parte del moat del software (interfaz, procesos de trabajo y dependencia del usuario) se debilita y el proveedor queda relegado al back-end.
Este giro de percepción ya se refleja en el posicionamiento de mercado. CNBC ha señalado que los fondos de cobertura han obtenido ganancias relevantes en 2026 vendiendo en corto acciones vinculadas al llamado software trade y que han aumentado la apuesta.
En esa línea, distintos reportes de mercado citan niveles de short interest elevados en nombres específicos (por ejemplo, Asana y TeraWulf), lo que sugiere que parte del mercado está estructurando una tesis más agresiva: la IA no solo ralentiza el crecimiento del sector, sino que puede comprimir márgenes y erosionar la diferenciación de producto en varias verticales.
Ahora bien, el consenso no es unánime. También han aparecido voces relevantes advirtiendo que el mercado podría estar castigando en exceso al software. Dan Ives (Wedbush) ha calificado el escepticismo actual como excesivo y sostiene que el verdadero ciclo de monetización de IA aún debería trasladarse hacia software, por integración y distribución en empresas. Incluso desde el capital de riesgo, Anish Acharya (a16z) ha planteado que reemplazar software por IA no siempre es tan rentable como suena, porque el gasto en software suele ser una fracción del costo total de operar una compañía.
En la práctica, esto deja al inversor con una lectura más matizada: el software ya no es una categoría homogénea. La IA puede destruir valor en segmentos donde el producto es replicable y la diferenciación es limitada, pero puede reforzar a compañías que controlan datos críticos, tienen distribución masiva, integración profunda y costos de cambio altos.
El mercado, además, está entrando en una fase táctica: con posiciones cortas elevadas, incluso una mejora moderada en resultados o en la guía puede gatillar cierre de cortos (short covering) y rebotes abruptos, el típico riesgo de short squeeze, como ya han sugerido algunos análisis sobre la dinámica reciente del sector.
Perspectiva
Para un inversor, la señal no es salir del software, sino separar ganadores de perdedores con criterios más exigentes: (1) moats basados en datos propietarios o integración operativa, no solo en interfaz; (2) capacidad de sostener precios sin que la IA convierta la función en commodity; (3) evidencia de monetización real de IA (ARPU, retención neta y expansión en cuentas); y (4) disciplina de flujo de caja en un entorno donde los múltiplos castigan promesas sin resultados.
En el corto plazo, además, el short interest elevado vuelve crucial la gestión del timing: el pesimismo puede estar justificado por fundamentos, pero también puede generar rebotes violentos si el mercado se posicionó demasiado en una sola dirección.
Fuentes
- Bloomberg: Fund Beating 99% of Peers Sees Few Software Firms Surviving AI (feb 2026).
- Yahoo Finance: Polar Capital’s $12B Fund Dumps Software (feb 2026).
- Business Insider: Snowflake’s CEO says software giants risk becoming a dumb data pipe (feb 2026).
- Barron’s: riesgo de short squeeze en software tras caídas y alto posicionamiento en corto (feb 2026).1