El reciente fallo judicial sobre el Terminal Portuario de Chancay ha encendido la discusión no tanto por el contenido técnico de la sentencia, sino por lo que representa en términos de incertidumbre regulatoria y riesgo país para los mercados de capitales peruanos.
Mi opinion es clara: estamos ante un momento en que el mercado penaliza más la incertidumbre que la realidad operativa del activo. Aunque Chancay sigue siendo una infraestructura estratégica en marcha, la percepción de que podría operar con un trato regulatorio diferente ha generado dudas en los inversionistas. Y en bolsa, la duda se traduce en volatilidad y cautela.
Actualmente, el precio de IPCHBC1 ronda los 0.15 centimos de sol en la Bolsa de Valores de Lima. Ese nivel nos dice algo importante: el mercado todavía no está plenamente confiado y prefiere esperar mayor claridad antes de asignar un valor más alto.
El vínculo entre riesgo y precio no es únicamente técnico, es principalmente de percepción. Desde mi punto de vista, el precio puede verse presionado por dos factores centrales: la incertidumbre regulatoria y el contexto geopolítico.
Cuando un fallo deja abierta la posibilidad de que un regulador como Ositrán pierda atribuciones tradicionales sobre un activo de infraestructura, el mercado entra en modo cautela. No se trata de si la interpretación es correcta o no, sino de que no hay reglas claras y estables, y esa falta de previsibilidad tiene un costo inmediato para el inversionista.
A ello se suma el entorno geopolítico, donde la presencia del nuevo embajador de Estados Unidos y el debate sobre la influencia de China obligan a considerar «no solo fundamentos financieros, sino también riesgo político y reputacional». Incluso si los flujos de caja no se ven afectados en el corto plazo, el ruido político impacta la percepción de riesgo de activos como IPCHBC1.
Quiero ser honesto con la gente que me lee: he tenido mucha fe en las acciones vinculadas a Chancay. La tesis estructural de infraestructura portuaria en el Perú tiene sentido considerando el crecimiento del comercio y la necesidad de mayor capacidad logística.
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Sin embargo, este episodio nos obliga a ser más prudentes con el riesgo, especialmente si ya estamos posicionados. El nivel de 0.15 centimos de sol debe monitorearse de cerca, ya que está funcionando como referencia de mercado. Si el precio se mantiene por debajo y el volumen no acompaña, puede indicar que los compradores aún no recuperan la confianza y el precio tienda a corregir.
Aun que hoy subió relativamente un 3.29% según la BVL, pues es cuestión de solo esperar y ver que pasa, lo que si va aumentar es la volatilidad, considerando que es una acción relativamente liquida, se debe monitorear.
También es clave seguir los hitos regulatorios y políticos, como apelaciones judiciales o pronunciamientos oficiales, que pueden actuar como catalizadores de movimiento. Al mismo tiempo, es importante no extrapolar en exceso: la noticia no implica que Chancay deje de operar ni que desaparezca su valor económico inmediato, sino que existe un riesgo legal que necesita resolverse para que el precio refleje fundamentos y no solo percepción.
Desde una perspectiva estratégica, la discusión sobre la soberanía del puerto forma parte de cómo el mercado evalúa la fortaleza institucional y la estabilidad de reglas para inversionistas locales y extranjeros. El precio actual de IPCHBC1 refleja, a mi juicio, que todavía no hay suficiente certeza.
Queramos o no, esta situación impactará en la cotización al menos hasta que se disipen las dudas regulatorias y se definan claramente las reglas de juego. Para quienes ya están dentro, la estrategia debe ser vigilancia activa de los próximos pasos legales y comunicados oficiales; para quienes evalúan entrar, lo prudente es esperar señales más claras de resolución.