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Perú crece 3,4% en 2025: la fortaleza macroeconómica vuelve a sostener la economía

Una economía que resiste en medio de la incertidumbre

La economía peruana se ha mantenido a flote durante los últimos años, y esto no es un milagro. Es el resultado de una fortaleza macroeconómica que se ha construido y sostenido por más de dos décadas. A pesar de los altibajos políticos, de las crisis internas y de los momentos de incertidumbre que muchas veces nos hicieron dudar, la economía ha logrado mantenerse estable. En medio de tormentas políticas que por momentos nos hacen preguntarnos qué pasaría si el Banco Central no fuera independiente, el país ha seguido avanzando.

Y siendo honesto con quienes me leen, debo decir que amo profundamente a mi Perú. Por eso siempre cuestionare desde mi espacio cualquier posición radical que ponga en riesgo un modelo económico que, con todas sus imperfecciones, ha permitido estabilidad, inversión y reducción de pobreza.

El capitalismo puede ser cuestionado y, en ciertos aspectos, con razón. Como decía Karl Marx, «el capitalismo explota a la clase obrera”, una crítica que marcó profundamente el debate económico moderno. Sin embargo, más allá de esa discusión teórica, también ha sido el motor que ha permitido generar inversión, empleo y reducir brechas sociales en muchos países.

Quieras o no, el modelo de libre mercado es el modelo que ha demostrado funcionar en la práctica y en la realidad económica contemporánea. Otros sistemas han sido intentados, pero la evidencia histórica muestra que no han logrado sostener crecimiento, estabilidad y bienestar de manera consistente.

Los que crecimos bajo este modelo y entendemos un poco de economía sabemos que no es perfecto, pero sí es perfectible. En este análisis no vamos a entrar en debates ideológicos; vamos a revisar los datos y entender cómo le fue realmente a la economía en 2025, cuánto creció el PBI y qué sectores movieron el carro del crecimiento.

El crecimiento del PBI y el rol de la demanda interna

Según el Banco Central de Reserva, el Producto Bruto Interno creció 3,4% en 2025. Solo en diciembre, la economía avanzó 3,8% interanual. Puede parecer una cifra moderada, pero lo relevante está en la composición del crecimiento. La demanda interna aumentó 5,8% en el año, siendo la tasa más alta desde 2013 si excluimos el efecto rebote posterior a la pandemia.

Este dato es clave porque demuestra que el impulso no vino de un solo sector ni de un evento extraordinario, sino de una recuperación sostenida del consumo y la inversión dentro del país. Es decir, el motor del crecimiento estuvo principalmente en casa.

Sectores que impulsaron la expansión

Al analizar la estructura sectorial, se observa una diferencia clara entre el sector primario y el no primario. El bloque primario, que incluye minería e hidrocarburos, tuvo un desempeño más débil en diciembre. La minería metálica cayó 1,9% en el último mes del año y los hidrocarburos retrocedieron 4,4%. Sin embargo, en el acumulado anual, la minería logró crecer 1,8%, mostrando cierta capacidad de recuperación.

El mayor dinamismo se concentró en el sector no primario. La manufactura no primaria creció 6,3% en diciembre, el comercio avanzó 4,9% y los servicios aumentaron 3,8%. La construcción destacó con un crecimiento de 12% en diciembre y acumuló 6,7% en todo 2025. Esto confirma que el crecimiento estuvo sostenido principalmente por actividades vinculadas al mercado interno, especialmente aquellas que generan empleo directo y dinamizan otras cadenas productivas.

Fuente: BCRP

Además, es importante entender el peso estructural de estos bloques en la economía. El sector no primario representa aproximadamente el 78,1% del PBI, mientras que el sector primario concentra alrededor del 21,9%. Esto significa que, aunque la minería y los hidrocarburos siguen siendo relevantes, la mayor parte de la economía peruana depende de actividades vinculadas al mercado interno como servicios, comercio, manufactura y construcción. Por eso, cuando el bloque no primario crece con fuerza, el impacto sobre el PBI total es mucho mayor.

La inversión privada como señal de confianza

Uno de los datos más relevantes del año fue el comportamiento de la inversión privada. En 2025 creció 10% y en el cuarto trimestre se expandió 10,1%. Este resultado es especialmente importante porque la inversión privada no solo impulsa el crecimiento actual, sino que amplía la capacidad productiva futura. Cuando las empresas invierten en maquinaria, infraestructura o nuevos proyectos, están apostando por el país.

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Un crecimiento de dos dígitos en inversión privada es una señal clara de confianza empresarial. Parte de este dinamismo estuvo asociado a la inversión minera, pero también a proyectos no residenciales en otros sectores. En términos simples, las empresas decidieron expandirse y eso siempre es una buena noticia para el empleo y la productividad.

El gasto público y lo que viste en tu barrio

La inversión pública también tuvo un rol importante. Creció 5,7% en el año y 5,6% en el cuarto trimestre. Y aquí vale la pena aterrizar el análisis a algo muy cotidiano. Si viste que en tu barrio rompieron pistas y recién en el último mes del año 2025 comenzaron a trabajar intensamente, pues ahí están los resultados. Muchas municipalidades aceleran la ejecución del presupuesto hacia el cierre del año y eso se refleja en mayores niveles de inversión pública en el tramo final.

Esas obras de pistas, veredas, colegios o centros de salud no solo son intervenciones visibles en el distrito; también forman parte del cálculo del PBI y suman al crecimiento económico del país.

Consumo y sector externo

El consumo privado creció 3,6% en 2025, favorecido por la recuperación del empleo, una inflación que se mantuvo cerca del rango meta y una mejora gradual del poder adquisitivo. Cuando las familias sienten estabilidad en sus ingresos, consumen más, y ese mayor consumo impulsa comercio, servicios y manufactura.

En el frente externo, las exportaciones crecieron 4,4%, mientras que las importaciones aumentaron 12,8%. El mayor crecimiento de las importaciones suele reflejar mayor inversión y consumo interno, ya que buena parte de bienes de capital y productos finales provienen del exterior. Esto confirma que el impulso del crecimiento en 2025 estuvo más vinculado al dinamismo interno que a un auge extraordinario de exportaciones.

El crecimiento de 3,4% en 2025 no fue espectacular, pero sí consistente y basado en fundamentos claros. La demanda interna fue el principal motor, con una inversión privada fuerte, un sector construcción dinámico y una recuperación del consumo. En medio de la incertidumbre política y el ruido constante, la economía peruana volvió a demostrar resiliencia. Más allá de los discursos, los datos muestran que los fundamentos macroeconómicos siguen sosteniendo al país, y eso es lo que debemos analizar con responsabilidad y visión de largo plazo.

Fuente: BCRP

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